miércoles, 13 de diciembre de 2006

Tiempo

Horas, minutos, segundos, centésimas de segundo, milisegundos... a veces el tiempo no puede medirse, pasa por nuestras vidas ya sea como un flash sin darnos cuenta o como una eternidad que nos agobia.

Julio 1995, Aeropuerto internacional de Maiquetía. Llegábamos de España, Luis, Adrián y yo. Adrián estaba fascinado jugando con los carritos para el equipaje. Dos adultos, tres maletas de equipaje y un niño de dos años y 11 meses con un sentido de dirección increíble. Los carritos no pueden salir del aeropuerto internacional. Un "caletero" nos lleva las maletas mientras caminamos a el aeropuerto nacional para tomar el vuelo a Barquisimeto.

Al llegar nos encontramos con el grupo de personas con el que viajábamos. Entre saludos y preguntas, miro a mi alrededor y Adrián no está, busco a Luis y lo veo SOLO haciendo la fila para chequear los boletos de avión... - donde está Adrián, le pregunté? Inmediatamente la angustia me invadió, corrimos por todo el aeropuerto, preguntamos a todo el mundo, la oficina de información anunció un niño perdido con las características de Adrián... yo lloraba, miraba la puerta con los taxis saliendo uno tras otro, miraba los corredores del aeropuerto. Vi mi futuro sin mi hijo como una película en mi mente, en imágenes que pasaban como flashes una tras otra... que madre puede descuidar a su hijo de tal manera? Hasta el día de hoy no sé cuanto minutos, segundos, centésimas o milisegundos pasaron...

Luis encontró a Adrián de la mano de un policía en el aeropuerto internacional, el niño había caminado solito el trayecto de un aeropuerto al otro en busca de los carritos para las maletas. Momentos que parecen una eternidad, minutos que nos marcan para siempre... lo abracé, lo besé, lloré y le dí gracias al Creador que en medio de tanto peligro guardó a mi hijo.

13 comentarios:

Wari dijo...

A nosotros nos pasó algo parecido con la niña, y es verdad lo que dices, uno no sabe cuánto tiempo transcurre, parecen siglos pero a la vez milésimas de segundos y en la mente pasan miles de escenas, uno se imagina el futuro sin ellos, en fin, el miedo y la tristeza se apoderan de uno en esos instantes, y cuando aparece la criaturita perdida, lo único que se siente es un inmenso agradecimiento a Dios por haberla cuidado.
Un abrazo Karol.

Roswell Joselin dijo...

Es Horrible no importa la edad que tengan (claro mientras mas peque mas ansiedad) uno siente que se le va la vida,,,,cuidate mucho...

gerardo dijo...

Fue angustioso tu recuerdo
y en el corazón se queda
se nos clava como hierro
Dios quiera jamas suceda.
Un Besote.

Angela dijo...

Tu te preguntaste " que tipo de madre pude descuidar a su niño de tal manera?" eso pasa y no fue tu culpa, los niños son super intranquilos en menos de un abrir y cerrar los ojos pufff no tienes ni idea para donde agarro o que estaran inventando... Asi que espero que no se repitan escenas como esas a ti ni a nadie, porque son totalmente desagradable, como tu dices esos segundos son eternos!!!
TAKE CARE!!!

Victor Escalona dijo...

Algo parecido me paso en una tienda por departamentos con mi hijo mayor Gabriel. Cuando escuche por el alta voz que había un niño en una de las cajas registradoras salí corriendo y hasta me lleve unas cosas por delante... me estaba volviendo loco, hasta que lo ví.

Saludos

Jacqueline dijo...

Brrrrrrrrrrrrr
Me dio un escalofrío en todo el cuerpo. K@rol, por qué te torturas reviviendo esa pesadilla?
A la semana de vivir aquí, en Pierrefonds, Valeria salió en bicicleta con mi mamá a pie acompañándola y... por supuesto se separaron y Valeria se perdió. Mi mamá estuvo caminando calles y calles hasta que regresó a mi casa sin la niña. Nos subimos al carro mi papá y yo y rodamos minutos, segundos, centésimas o milisegundos hasta que le encontramos rodando y llorando con la boca abierta como un cocodrilo. Soltó la bice y se me lanzó encima. Yo estaba en pijama y descalza... no te imaginas la escena. Luego le dibujamos un mapita del vecindario con las calles autorizadas para la bici (por nosotros) marcadas con resaltador. También le pusimos una identificación en la bicicleta con dirección y teléfono. Valeria ahora no puede creer que se perdió tan cerca de la casa, pero ese día fue horrible.
Vamos a olvidarnos de eso, K@rol!!!!!!!!!!
Besitos

Jacqueline dijo...

Esta plantilla me fascina, K@rol, no la quites!!!!!!! Esta bellísima.

Rigoberta dijo...

Ey que bonito este nuevo look!!! K@rol está finísimo el blog... y no te preocupes más por esas cosas del pasado.

Un abrazo

La Flaca Simplona dijo...

Gracias a Dios que no pasó a mayores!! Sabes, mi hermano cuando era pequeño le encantaba escapársele a mi mamá y la pobre andaba de susto en susto. Un día le hicimos el juego al contrario, nos escondimos nosotras mientras lo vigilabamos y en lo que se asustó, salimos a su encuentro. Más nunca se separó de mi mamá. Un poco cruel pero superefectivo! ¡Es que era muy tremendo! :-p

La Flaca Simplona dijo...

A propósito, Luther Vandross de fondo... simplemente exquisito...

Mil Orillas dijo...

Karol, querida, cómo lo habrás pasado, que cuando lo cuentas y lo leo, lo vivo. Paro lo amargo de la perdida lleva a lo dulce del encuentro. Como volver a nacer...

mil cariños! (besos al protagonista)

(Por cierto, yo también tengo un Adrián!)

El loco dijo...

me pasó con mi hijo pequeño en una verbena...y es cierto piensas todo lo malo en un segundo...y me ha pasado con ellos ya grandotes y la sensación de angustia es terrible...
Un abrazote gigante para que no digas que no te visito, y además me disfruto la canción completa jjajajaja

Angie dijo...

Que miedo, pero creo que casi a todas las madres les ha pasado algo parecido alguna vez, menos mal que se quedó en eso en un susto.
Te queda precioso el blog así renovado.
Un besote

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