martes, 13 de febrero de 2007

Cuando la compasión se convierte en indolencia

{Parte I}

Anne-Marie tiene 32 años, está desempleada y vive sola con sus dos hijos de edad escolar. Recibe $700 mensuales del gobierno más una prima por sus hijos de un promedio de $ 800 mensuales. Vive alquilada en un apartamento de dos habitaciones, sala, cocina y comedor. No consigue trabajo fijo. No tiene el nivel de escolaridad necesaria para un trabajo de oficina. Los trabajos que ha conseguido son como obrera de una fábrica, en el horario nocturno en su mayoría. Si trabaja de noche, no tiene quien le cuide sus hijos. Además, por el salario que recibirá trabajando, es preferible que se quede desempleada y reciba su cheque mensual del gobierno.

Anne-Marie visita una vez al mes el centro de ayuda, allí recibe enlatados, pan, pasta, galletas, y con un poquito de suerte algunos vegetables o frutas. Su cheque mensual no le alcanza para pagar el alquiler, el teléfono, los servicios públicos, el cable, el pase mensual del autobús, su consumo de nicotina y la comida, mucho menos para comprar ropa nueva por lo que también cada seis meses va a pedir cupones para buscar ropa usada en el almacen de reciclaje.

Anne-Marie tiene un marido, que la visita dos o tres veces a la semana. El también está desempleado, él tampoco terminó su secundaria. En vez de trabajar en una fábrica, mejor se queda desempleado. No les conviene vivir juntos, el monto del cheque sería reducido para ambos. Aparte de los gastos normales de una persona como él, Luc compra semanalmente su "caisse de 24" y su "joint" cada fin de semana. Según las estadísticas del gobierno, Anne-Marie y Luc son pobres.

Aquí en Canadá, como en todas partes del mundo, también existe la pobreza, la violencia, las drogas, etc. En menor cantidad que en nuestros países latinoamericanos y vistos desde otro punto de vista. El gobierno y la sociedad se preocupan por todos estos problemas, por eso existe el "Bienestar social" o "Welfare" (ayuda monetaria de parte del gobierno), los centros de ayuda para obtener alimentos, los albergues para indigentes y mujeres violentadas, los programas para toxicómanos, etc. Muchos de los que sufren éstos problemas quieren salir definitivamente de ésta situación, otros se quedan letárgicos beneficiándose indefinidamente del sistema...

Continuará

4 comentarios:

Jacqueline dijo...

Quedé aplastada por la realidad. Me hace bien de vez en cuando que me bajen a Tierra.
Un beso.

La Flaca Simplona dijo...

Definitivamente, los aletargados son los que representan un problema. Está bien que eel gobierno brinde la ayuda que tiene que brindar, pero como hacemos para que la gente se ponga las pilas y eche para adelante? Eso es lo difícil!

Saludos!

J-oda dijo...

Durísimo...

Será cierto que todos decidimos como venir y de como hacerlo antes de llegar a el mundo que conocemos?

Cual es la razon entonces de "sufrir" de tantas maneras?

La pobreza esta en todos nuestros países, la diferencia de los estados en enfrentarla no cambia que, en la mayoria de los casos, los seres humanos nos "habituamos" a la situación y no caminamos hacia mejorarla (consciente o no).

Llegaste a plantear un tema bien complicado. Vuelvo pronto para el final.

Saludos venezolanos desde mi ahora.

Waiting for Godot dijo...

Al final el mundo es mundo, y los problemas se repiten en todos lados en mayor o menor medida... espero ansiosa la segunda parte de tu relato.

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