jueves, 8 de noviembre de 2007

Cuando los años pasan en vano

Mi familia siempre fué de la oposición. Cuando los adecos gobernaban, mi mamá era de la oposición, cuando los copeyanos gobernaban le tocaba el turno a mi papá. Éramos unos oligarcas que vivíamos en una urbanización del este. Sin embargo, mi papá era lo equivalente a un boliburgués de la Venezuela del socialismo del siglo XXI, ya que trabajaba como fiscal de rentas para el Seniat. Como oficialistas vivíamos la época de la cuarta república, esa del "ta'barato dame dos". Visitar al imperio nos fascinaba y conocer a sus ídolos alienantes era nuestro delirio. Cuando íbamos, regresábamos con los bolsillos escuálidos. LLegábamos contentos a nuestros hogares con nuestros seres queridos, traíamos fotos y regalos y ni por el carrizo se nos ocurría quedarnos a vivir por esos mundos.

Vivíamos rodeados de "inmigrantes". Rocío, mi vecina y mejor amiga, era hija del portu que comenzó su fortuna montado en una bicicleta. La otra vecina de al lado era una brasilera que tenía su peluquería en su casa. Mi otra amiga era Maricarmen. Su papá representaba el propio pueblo. Ellos eran una familia de afrodescendientes que vivían del pan ganado por el taller mecánico de su papá, su mamá trabajaba como docente en un barrio. Todos fuimos al imperio y nos tomamos fotos en el Empire State y en las torres gemelas, también conocimos a Mickey mouse. Incluído nuestro vecino afrodescendendiente , el mecánico. Más allá en la esquina vivía Katina, ellos eran chilenos que habían emigrado en los tiempos de Pinochet . Creo que sus papás eran profesores universitarios pero no tenían muchos ingresos, además tenían cinco hijos. Vivían alquilados. Unas casas más lejos vivía la sra. Carmen que era una viuda española.

Todos sabíamos y al mismo tiempo a nadie le importaba quien era adeco, copeyano o masista. Lo importante en nuestras vidas, lo más importante para los adultos era salir a trabajar duro para darse pequeños lujos, para comprarnos a nosotros sus hijos e hijas, los productos del capitalismo salvaje: las bicicletas, las barbies, los patines, el atari, el betamax, la colleción de Hello Kitty, etc.

En la escuela memorizábamos las frases de Simón Bolivar, todos éramos bolivarianos. Respetábamos al padre de la patria y a los simbolos patrios. Las marchas eran para conmemorar el día del trabajador o alguna fecha patriótica. Estudiábamos en ciencias sociales la constitución del 1961, aprendíamos de la dictadura de Gómez y Pérez Jiménez, del pacto de punto fijo. La República de Venezuela tenía 20 estados, dos territorios, un distrito federal y una zona en reclamación.
Cuando veíamos televisión, podíamos escoger el 2, el 4 o el 8. Cada uno de ellos tenía un programa que nos gustaba. En el 2 veía Candy, en el 4 veía el llanero solitario. En el 8 pasaban novelas, una muy buena se llamó La Dueña, que por cierto protagonizó Amanda Gutiérrez. Era el único canal donde pasaban las comiquitas de George de la Selva y Super Pollo. En el 2 y el 4 pasaban programas con los que nos reíamos a carcajadas cuando imitaban a las figuras políticas, cuando el cuadrito se cambiaba con la foto del candidato, cuando imitaban al presidente de turno... cuando hacíamos humor de nuestra cotidianidad.



p.d. Arianna actualizó su blog

8 comentarios:

Alleta dijo...

Karol, me encanto este post. Esa es la Venezuela que teniamos hasta hece poco y que ahora tanto extraño. Esa donde le dices negro a alguien y no es un insulto si no un cariño.

Wari dijo...

Cuánta nostalgia me dió este post, esa es la Venezuela que quiero otra vez, no la distorsión de país que tenemos ahora. Qué tristeza...
Un abrazo K@rol

Lycette Scott dijo...

Aquel pais tan hermoso, sigue siendo hermoso y yo no piero das esperanzas de que volvamos a sas épocas de libertades, pero con mejores gobernantes

Jacqueline dijo...

Te leo y ahora me parece que estuvieras hablando de otro planeta... Qué distinta es la vida ahora en Venezuela, me da una tristeza..

Waiting for Godot dijo...

Qué trsiteza que todo haya cambiado en tan poco tiempo, qué tristeza. Besos.

Rita ♫ dijo...

Esa fué la Venezuela que yo viví, disfruté, en la que me gradué... la que me regaló tanto!
Y, Karol, ya no existe...
Te juro que me siento apátrida.
Besos

tulip dijo...

Este post es genial!!! Demanera irónica y sarcástica pero alegre refleja con exactitud la realidad actual de este país... digo ESTE porque el país al que te refieres ya no existe.. por eso es que queremos salir corriendo de aquí a ver si encontramos en el mapa mundi algo similar y tan querido como lo que teníamos.... Creo que como dice la canción... "pasarán más de mil años muchos más" para que MI PAIS renazca.... Saludos!!!!

Gerardo Omaña dijo...

Buenesima memoria.

SEMANA DE ANIVERSARIO
Tú copa está servida para que brindemos.

Deseo extender mi agradecimiento a tod@s losBlogue@s

Besos para tu alma.

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